cuando se piensan una y mil cosas en un momento
creemos que nada ha de morir
y todo es así de inmenso
que se separa el corazón de la razón por solo un sentimiento.
Son los instantes en que somos tan grandes y a la vez tan indefensos
que tan solo por una mirada se pierde la cordura
nuestro destino queda atrás y no ha de encontrarse en silencio
el corazón que ruega a gritos la pasión y la locura.
Se camina creyendo ir alzando el vuelo lejos
se piensa solo con el corazón, se siente solo con el cuerpo
y cuanto han de quedar atrás aquellos ajenos
que por sus motivos no han de creer en lo eterno.
Son las manos aquellas que se convierten en sensibles
es el rostro que por la caricia daría el cielo
no ha de existir el tiempo y todo se extingue
entre la fortaleza y la dicha en su misero silencio.
cuanto cambia la vida con solo el deseo
entonces, no somos humanos, somos eternos
pensamos en el mañana, pensamos en el encuentro
de aquel que nos llena la vida con el amor tan persevero.
Es aquella palabra inquieta que nos da el aliento
para seguir en este camino sin temor, sin el miedo
son los labios que nos regalan sus besos
con total entrega hasta sentirnos plenos.
Es el amor que nos hace ir y venir muy lejos
que nos quita la soledad junto con el tiempo
nos regala la eternidad de su cielo
junto con aquel que amamos sin temor y con aliento.
tan clavado como la espina
tan rebelde como el viento
el que me hace vivir, morir y resucitar tan solo en el momento
en que tu pones los ojos en mi, sin lograr apartarte de mis sueños
Tardaria en describir el amor con sus deseos
y si un día me preguntan que es lo que por ti siento
le diré que lean las miradas, que decifren el silencio
y si no han de decirme nada
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Autor: Antonio Cánova Eros y Psique |


