lunes, 28 de marzo de 2016

A LOS QUE NO EXISTIMOS



Dediquémonos a lo que no de dinero: los sueños, las pasiones, lo imposible, lo perdido; que nos llama, enloquece, nos llena, nos pide.

Seamos nosotros, no de otros, no ajenos, no extranjeros,
hablemos sin miedo, mirando a los ojos, con la voz fuerte y firme.
Dediquémonos  a vivir sin pretextos,
corramos, viajemos, escribamos, amemos;
pero que sea profundamente: largo, innumerable, inacabable, infinito.

Seamos propios: sin fronteras, sin cadenas, sin patrias, sin credos.
tan inmensos, altos, exquisitos,
como ordinarios, comunes y sencillos.

Dediquémonos a ser grandes con los grandes,
pequeños con los pequeños,
mujeres, hombres, ancianos y niños.

Seamos tierra, no asfalto,
casas, no edificios,
lo que vive, no lo que muere,
lo que se enciende, no lo que se apaga.

Dediquémonos a lo que nos haga vibrar y sentir:
lo fantástico, inimaginable, lo absurdo y genuino.