Me escucho llover
Quienes no lloramos llovemos por dentro
buscamos nuestra profundidad
acariciamos nuestra entraña y recogemos nuestros restos
tomamos cada pedazo para volverlos a colocar
en nuestra alma, con cuidado, en silencio
Entonces, caminamos por nosotros mismos
nos escuchamos palpitar
sintiéndonos caer cada gota que se desprende
de la lluvia que somos
de lo infelices que somos
de lo derrotados que somos
de lo destruidos que somos
cuando estamos heridos
cuando estamos doliendo
Comenzamos a empapar
nuestra entraña
nuestro vientre
con la violencia que lleva el propio desprendimiento
el despegarnos el ser
el arrebatarnos el cordón
cortar el hilo de cada fibra que vibra
con el dolor de nuestro dolor
Somos tormenta e inundación
náufragos en tempestad
luchando contra el ahogo
buscando llegar
a nuestra orilla, que nos ha de esperar
a nuestra boca, que nos ha de callar
a nuestros ojos, que se niegan a llorar
a nuestros huesos, que nos tienen que soportar
la agonía y la angustia que nos inunda por dentro
Nos arrancamos nosotros para nacer
desatamos nuestra carne
parimos un comenzar
nos damos a luz
nos recibimos
como la mujer hecha madre con sufrimiento
Desprendimiento

No hay comentarios:
Publicar un comentario