Ayer vi tu alma saliendo por los mismos ojos que me veían desnuda y en esa visión estaban mis ojos entre los tuyos, encontrados. Ayer fui la espectadora de nuestros ojos, cuatro. Ayer hubo una cuerda, un hilo, un puente, hubo algo que unió a tus ojos con mis ojos, entre oscuros y claros. Ayer tus ojos escaparon y volaron por toda la habitación. Tus ojos fueron mariposas, ayer, y en su vuelo no te supiste libre, fuiste ciego, ciego libre, libre. Ayer yo sostenía mi quijada mientras miraba el espectáculo de tus ojos volar, chocarse, volver y flotar... de tu alma salir y desprenderse entre tus ojos y los míos. Ayer pude haberme quedado entre tus ojos refugiada, viviente y perdida. Ayer me pregunté si también has visto a mi alma atrapada en este mi cuerpo que se extiende junto al tuyo ¿me has visto salir?... Ayer te dije que mi corazón latía y te guardé tus manos en mi pecho, aún las abrazo.
No sé si las almas solo salen por los ojos o si la mía quiere saltar desde el abismo de mi corazón como el trapecista que es.
No hay comentarios:
Publicar un comentario