viernes, 24 de enero de 2020

AYER

Ayer vi que el alma se te salía por los ojos, me preguntaste, ¿qué me ves?
Ayer vi tu alma saliendo por los mismos ojos que me veían desnuda y en esa visión estaban mis ojos entre los tuyos, encontrados. Ayer fui la espectadora de nuestros ojos, cuatro. Ayer hubo una cuerda, un hilo, un puente, hubo algo que unió a tus ojos con mis ojos, entre oscuros y claros. Ayer tus ojos escaparon y volaron por toda la habitación. Tus ojos fueron mariposas, ayer, y en su vuelo no te supiste libre, fuiste ciego, ciego libre, libre. Ayer yo sostenía mi quijada mientras miraba el espectáculo de tus ojos volar, chocarse, volver y flotar... de tu alma salir y desprenderse entre tus ojos y los míos. Ayer pude haberme quedado entre tus ojos refugiada, viviente y perdida. Ayer me pregunté si también has visto a mi alma atrapada en este mi cuerpo que se extiende junto al tuyo ¿me has visto salir?... Ayer te dije que mi corazón latía y te guardé tus manos en mi pecho, aún las abrazo. 

No sé si las almas solo salen por los ojos o si la mía quiere saltar desde el abismo de mi corazón como el trapecista que es.  

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