lunes, 31 de agosto de 2020

Mi oreja izquierda

Podría confirmar, de manera casi fantástica, el motivo por el que Van Gogh cortó su oreja izquierda. A veces se siente necesidad de arrancarse cosas del alma, que duelen más que una extensión del cuerpo. 

De ahora en adelante te llamaré mi oreja izquierda.

miércoles, 26 de agosto de 2020

Antes que poeta fui nocturna y me entregué a sus gentes. 
Hoy colgé una cortina para que no nos vean desnudos
para que mi casa siga siendo un secreto
la colgé para que no vean mi cuerpo 
afuera no saben lo que sucede aquí adentro
adentro de mí... tú tampoco
no sabes que colgé una cortina para poder tejer tu nombre por toda la casa
Huele a ti
Huele a nosotros.

Descomposición

I

Soy piedra que se lanza al agua y la hace temblar.

II

Caigo en desconocidas profundidades. 

III

Soy la palabra pronunciada y me lanzo como piedra al vacío.

IV

Vivo en mi garganta y me formo para expulsarme.




jueves, 20 de agosto de 2020

NÁUFRAGO

Algunos son náufragos, otros somos islas.
Como isla dejé que conquistaras mi terreno.
Desembarcaste en mi playa y reposaste sobre cada una de las minúsculas arenas que me conformaban.
Mis nubes te protegieron del inclemente sol y recibiste mi lluvia. Otras veces intenté destruirte con mi tempestad.
Náufrago. Supe desde que desembarcaste que una madrugada partirías y te dejaría ir.
Eran azules esos días donde nunca me contaste como era tu lugar original.
Te escuché tantas veces y te ví desnudo todo. Seca tenías la piel por mi sal.
Aquellas madrugadas fueron rojas y no muchas para desperdiciar. Confundías mis piernas con las palmeras jóvenes que se mecían entre un paisaje que nunca olvidarás.
Las tardes en cambio eran amarillas. Las empleabas para subir por mis montañas y escalar hasta mi punto más alto. victorioso alzabas los brazos, te sacudía mi viento y finalmente extasiado te sentabas a contemplarme. Nunca una isla te hizo tan feliz. Cruzabas tus piernas y cerrabas los párpados para hacer guirnaldas de mis ojos. Fuiste veinte años menor a tu edad. A la edad de los hombres. Sin un tiempo definido corriste de norte a sur entre el verde del ahora, del presente. Los días que yo te brindé sin porvenir. Las noches tenían una blanca oscuridad. Percibías sobre tu espalda sutilmente la nieve que no te pudo cubrir, buscaste refugio y encontraste mi cueva principal. Encendiste fatuos fuegos entre las horas muertas para hacerlas arder. Se hicieron sus chispas y delirantes mis formas se elevaron y encendieron al calor. Náufrago.