domingo, 4 de octubre de 2020

Corporeidad

La diferencia entre la vida y la muerte

esa fina línea

los huesos, la carne, el dolor de vestirlos

la amenaza por la corporeidad

¿Si después no duele?

¿Si luego no sentimos?

¿A qué tememos?


agonía             

                       espejo

                                            agonía


los días se repiten

los días infelices

las mañanas distintas tal vez no volverán.

Esperanza, palabra que nunca llegó

late

interminablemente, profundamente

la ausencia

la ausencia y el dolor

¿Era esta la espera?

¿Era esta la promesa?

es la incertidumbre de la nada

es el peso de las horas

son las calles con el miedo

son las puertas cerradas

son los salones vacíos

son los ecos de las risas apagadas

son los semáforos que no cambiaron su color




no,

       no fue el porvenir

                                         no,

                                                 no   fue el futuro


son los rostros cubiertos

son las gentes en las calles

son las balas perdidas

son las vidas cegadas

son las cintas que indican prohibido

son las miradas confundidas

nos siguen hiriendo la corporeidad. 

En las ciudades 

no fuimos nosotros 

ni los viajeros

ni los constructores 

ni los dueños

ni los guardianes

jamás nos pertenecimos 

¿Es este un permiso para no respirar?

Permiso, quiero caminar

permiso, mi esqueleto es un temblor

aquel muchacho herido

muere en el asfalto minutos después.

Entregaremos cadáveres que se dijeron nuestros

nos abrazaremos en las filas de los anónimos

nos perderemos en las listas de los tristes

en un flujo de nadies sin razón.

Agua de lo que no fuimos 

pellejos de corporeidad.


Recuerdame en el mar, la patria infinita y azul, allí me quedé cuando me despedí. 

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