miércoles, 10 de marzo de 2021

Dejarse morir

Firma un contrato, riéte fuerte y sé parte de la manada. No pienses en que el pasado fue mejor ni en tus lágrimas infantiles ni en los elefantes que veías volar en las pantallas de la televisión. Vístete a la moda, arréglate el pelo, toma una maleta elegante y sal a pasear. Cómprate un helado, tómate una foto y derrite las ganas de vivir en él, límpiate la crema que se rueda por tus dedos. No te limpies la dignidad con una servilleta, escucha consejos coherentes y obligate a sentirte orgulloso por hacer parte de una nómina de empleados. Afuera hay hambre, afuera hay gritos, afuera hay tristeza, afuera hay caída, pero nada de eso te puede detener. has decidido morirte, has decidido guardar en una maleta tus ganas de dormir más de lo requerido, de fumar en la calle, de emborracharte hasta el amanecer, de bailar hasta que te duelan los pies. Has decidido venderte, has decidido lamerte junto con el helado que desaparece en tu boca mientras al final sientes su sabor como hiel. Te miras en una vitrina, no son tus ojos, eres una marca, eres una tristeza, eres otro del montón. Decídete a morirte, te dices, decídete morirte mil veces, te rompes. Ponte un código de barras, ya qué más da. 

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