Dejamos de creer en el amor para ser
amantes de todo, renunciamos a ser individuales para ser multitud, no hablo de mí,
ahora llevo conmigo un montón de historias, entre todas, la tuya.
He creado un mundo donde vivo
lleno de páginas, ese es mi mundo real. Mi sueño es el día y mi vida la noche,
cuando me ven no me están viendo porque no estoy ahí, hago
presencia en el requisito de la sociedad, en lo que me piden para comprobar que
vivo. A veces siento que deje de vivir, que todo consiste en vernos sin
conocernos, en pasar de largo. Quisiera confundirme entre todos siendo única, sin embargo sé que soy una cualquiera que dejara de existir un día y
nadie sabrá que estuvo aquí a menos que encuentren los versos perdidos.
Todo fracaso tiene una renuncia.
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