martes, 26 de octubre de 2021

Sobre El Hombre Árbol Almendra

Sobre el hombre árbol almendra no hay mucho que decir pero sí mucho que ver. 
Seis ojos se pierden en su corteza. Uno para el caminar del caminante, otro para el amar del amante, otro central que es mapa visor,  uno superior para contar cada caída de cada almendra que se le desprende, y dos volátiles que camuflan sus hojas medianas cuando el otoño está próximo a llegar. 
Sobre el hombre árbol almendra no hay mucho que hablar pero sí mucho que oír. Llora sutilmente durante el invierno, con un sonido viscoso que solo el silencio puede reproducir. Tres pájaros sin alas trepan su tronco y ocho agarres con sus picos alumbran una melodía poco discreta cada décimo amanecer. 
Sobre el árbol almendra no hay mucho que decir pero sí mucho por navegar. 
Del verde nuevo hasta el amarillo viejo hay un lamento. Sus ramas parecen naufragar. En ocasiones le nacen pequeñas naranjas sin ser su fruta principal pero es solo una piel pequeña, clara y café que rueda para volver a su fuerte raíz. 
Sobre el hombre árbol almendra no hay mucho que decir pero sí mucho que añorar. Es bueno saludarlo y prometerle  regresar cada dos días, cada cinco meses, cada quince años, cada infinidad. Por cada regreso florece cuatro veces y sonríe dos. No siempre se cuenta con la suerte de que alguna flor y pétalo roce en caída natural. Tiene la ternura que los hombres y las mujeres abandonaron y la memoria de cada pueblo que pasó frente a él. Sobre el hombre árbol almendra no hay mucho que decir pero sí mucho que amar. Siempre espera en la tierra fecunda donde nacen ventisiete soles cada quince décadas. 

martes, 19 de octubre de 2021

Sobre la Invisibilidad

¿Cuántas veces en mi cuerpo recorriste otras carnes, sentiste otros huesos, besaste otras bocas, te miraste en otros ojos y sembraste en otros vientres? 

No es nada sobre lo que vemos
Ni siquiera lo que pronunciamos
Son las intimas invenciones que no permiten cruzar las líneas
Imaginarias sobre nuestros deseos 

Decirse a sí mismo qué debería
Hablarse en un silencio 
recibirse en un consejo
darse la mano temblorosa al corazón 

En otras tierras fui única
Inclemente bajo los soles que me quemaron la espalda
Rebelde sobre la lluvia que en mi pecho bailó 

En otros mares pude amar las tempestades
Sonreírme el cuerpo
Morderme la risa
Perderme la tristeza
Gritar el olvido 

No es nada de nuestros huesos
ni siquiera mantenerlos de pie 
es algo invisible 
como ese vapor de la cortina que llora
detrás del muro de mis debilidades 

En otras flores brillé
no es este el tiempo para ganar
lo que no pertenece a nadie
muevo banderas ya conquistadas
Me miento al decirme que son mías 

En otras hojas me sostuve
Lo sé
No es nada de los dientes que rechinan el dolor
Apretó la correspondencia que se extravió
Tal vez la noche con almendra 
Traiga un árbol nuevo para mí.