¿Cuántas veces en mi cuerpo recorriste otras carnes, sentiste otros huesos, besaste otras bocas, te miraste en otros ojos y sembraste en otros vientres?
No es nada sobre lo que vemos
Ni siquiera lo que pronunciamos
Son las intimas invenciones que no permiten cruzar las líneas
Imaginarias sobre nuestros deseos
Decirse a sí mismo qué debería
Hablarse en un silencio
recibirse en un consejo
darse la mano temblorosa al corazón
En otras tierras fui única
Inclemente bajo los soles que me quemaron la espalda
Rebelde sobre la lluvia que en mi pecho bailó
En otros mares pude amar las tempestades
Sonreírme el cuerpo
Morderme la risa
Perderme la tristeza
Gritar el olvido
No es nada de nuestros huesos
ni siquiera mantenerlos de pie
es algo invisible
como ese vapor de la cortina que llora
detrás del muro de mis debilidades
En otras flores brillé
no es este el tiempo para ganar
lo que no pertenece a nadie
muevo banderas ya conquistadas
Me miento al decirme que son mías
En otras hojas me sostuve
Lo sé
No es nada de los dientes que rechinan el dolor
Apretó la correspondencia que se extravió
Tal vez la noche con almendra
Traiga un árbol nuevo para mí.
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